La radio, su trayectoria e influencia en la sociedad

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Por: Jaime J. Del Valle (jaime.delvalle2@upr.edu)

La radio es un medio de comunicación efectiva, rápida y dinámica que comenzó con la transmisión de las ondas hertzianas, pero sin embargo, se encuentra en continua evolución. Por ser tan dinámica y evolutiva, la manera en que influye en las personas es también variada. ¿Cuánto realmente influye la radio en las personas?

Para conocer sobre el funcionamiento de la radio y su evolución, más allá de los libros, entrevisté a tres personas, quienes compartieron conmigo sus experiencias en este medio. Asimismo, conversaron sobre su interés en trabajar en esta industria de la comunicación y los motivos que los llevaron a entrar en el maravilloso mundo radial. También investigué el aspecto influyente de la radio en las personas, es decir, cómo el medio puede influir, negativa o positivamente en la vida de los seres humanos y cómo podemos disfrutar de la radio en un ambiente sano y optimista en nuestras vidas.

La radio, su trayectoria e influencia en la sociedad

La radio es un medio de comunicación que nos transmite todo de forma oral. Precisamente por no proveernos imágenes visuales, todo lo que la radio transmite llega a nuestra mente y esto hace que nosotros creemos una imagen sensorial de lo que oímos. Por consiguiente, la radio estimula nuestro pensamiento e imaginación. Su transmisión nos permite crear magia en nuestro cerebro. Esa magia va desde algo simple hasta crear nuestro propio mundo imaginario tan complejo como lo deseemos. Lo positivo es que estimula el funcionamiento de nuestro cerebro. Desde luego, la radio es un medio de comunicación auditivo, pero mágico. Es mágico porque nos permite adivinar, suponer, opinar, soñar e imaginar.  Todo esto hace que la radio sea un medio de comunicación muy influyente en la sociedad.

La radio tiene una manera única y diferente de influir en la sociedad. Un ejemplo de ello ocurrió el 30 de octubre de 1938. En ese momento  una emisora radial en Estados Unidos comenzó a transmitir la obra de George Orson Welles, “Guerra de los Mundos”. En dicha obra, unos seres extraterrestres atacan al planeta Tierra sorpresivamente. Los radioescuchas pensaron que el ataque era real, se asustaron y casi se provoca un pánico social, porque pensaron que lo que se estaba transmitiendo era una noticia real y no una obra. Al día siguiente, Welles, pidió disculpas por la transmisión de la obra que ocasionó la muerte de varias personas. Sin duda, esto demuestra la gran influencia que puede ejercer la radio en las personas.

Otra situación muy interesante es la influencia que puede ejercer el locutor que transmite los programas. Es lo que podemos llamar: el poder detrás del trono.  Sin embargo, actualmente existe una controversia por la falta de sinceridad de las personas que ejercen este oficio. Antes había honestidad, sinceridad y mucho compañerismo. Aunque había competencia, por ser el mejor dj y el programa de mayor audiencia, los locutores se ayudaban unos a los otros y existía un gran compañerismo. Actualmente, existe más competencia, deshonestidad y falta de sinceridad en la comunicación al público, de lo que muchos quisieran admitir abiertamente. Muchas emisoras y locutores en vez de enfatizar en asuntos serios, importantes, que propicien una discusión de altura, propician los chismes, las ofensas e insultos. En lugar de fomentar una discusión objetiva, se dedican a transmitir su propia idea o pensamiento. Esto a su vez lo hacen con tal convencimiento e ímpetu, que terminan influyendo en los radioescuchas como si lo dicho por ellos fuera lo correcto, lo real y cierto. Este fenómeno se produce porque las personas no tienen una imagen visual de lo que oyen. Por consiguiente, no saben qué realmente van a aceptar como correcto o no. Sin embargo, si el radioescucha asocia el mensaje transmitido, y decide hacer un  análisis del mismo, entonces, podrá estimular su cerebro, hacer una buena imagen sensorial,  y diferenciar entre una buena influencia y desechar lo negativo de la transmisión escuchada.

No podemos negar que la radio controla el mensaje que quiere transmitirse. Esto a su vez, controla el pensamiento positivo o negativo del mensaje y determina la influencia que se ejercerá en las personas. Un ejemplo de esta situación es la música. Cuando escuchamos una canción, no vemos la letra, pero según la escuchamos, se va despertando nuestra imaginación. Creamos una imagen visual y se va construyendo la influencia positiva o negativa que se ejercerá en el escucha. La influencia, sin embargo, dependerá de la madurez emocional de la persona y el control que posea de sus emociones. Una persona que tiene control total de sí mismo, puede controlar sus emociones y su cerebro podrá hacer una diferenciación de forma tal que la influencia será controlada por la persona como un filtro que decide lo bueno o malo y a qué le permite el paso. Por el contrario, en el caso de una persona inmadura, que no puede controlar sus emociones, su cerebro se aleja del filtro y se convierte en una persona vulnerable a la influencia. Si la influencia es negativa, puede ocasionar trastornos en la personalidad y requerir de ayuda psicológica o psiquiátrica.

La radio es comparable con un libro. Uno lee un libro, no ilustrado, no se ven imágenes y según vamos leyendo, vamos creando la imagen visual de lo que hemos interpretado en la lectura. Así como en el libro imaginamos, también imaginamos al escuchar la música o un programa radial. Esto sin embargo, se diferencia de un video musical, porque en el mismo tenemos la imagen visual y al artista. Por otro lado, cuando escuchamos, el programa radial,  uno se imagina el estudio, el locutor, el trabajo que está realizando y hasta los gestos que pudieran hacerse. Por esa razón, la radio es magia y transmite magia en las personas que la escuchan.

Para conocer y disfrutar la magia de la radio, hay que vivirla.  Por esa razón, decidí entrevistar a varias personas que han dedicado su vida a trabajar con la magia radial.

La primera persona entrevistada fue el Sr. Rafael Dorta, un locutor de radio ya retirado. Cuando me contaba acerca de su experiencia, los ojos le brillaban, en su cara había alegría y su voz reflejaba nostalgia. A Rafael se le conocía en la radio como Chito Dorta.  Rafael cuenta que su motivo para trabajar en la radio fue la música.  Desde su casa él tenía un pequeño transmisor, a través del cual producía y transmitía música. Así se fue preparando y en el año de 1978, comenzó a trabajar en la radio. En esa época el trabajo era fácil, la mayor parte del tiempo. Siempre había una persona dispuesta a ayudar cuando surgía una situación difícil. Para Rafael, todo esto ha cambiado. Ahora solo importa la competencia, sin importar la calidad ni el compañerismo. Rafael, comenzó trabajando como locutor, luego fue radio operador, técnico de control remoto y su último trabajo en la radio fue como director de programación. En la época en que Rafael trabajó en la radio, las estaciones se alineaban más a la transmisión de música, aunque en ocasiones se producían otro tipo de programas. Su interés fue siempre tener su propia emisora. Cuenta, que el alto costo de las operaciones, las licencias y las frecuencias AM y FM  lo desanimaron a continuar con su sueño. Su salario era de tres dólares con setenta y un centavos, que era el salario mínimo en aquel entonces. Además de trabajar en la emisora como locutor, trabajaba en la transmisión de las fiestas patronales. Esta actividad le gustaba mucho porque le permitía interactuar con el público.

La radio cambia constantemente, pues en la época de Rafael, la música se transmitía en un principio mediante discos de 45 o 33 revoluciones, luego llegaron los “ 8 tracks,” “los cassettes”,” los cds”, hasta llegar a la digitalización. Para poder intercalar un anuncio o noticia en la programación, se programaba un “lock” y se dejaba llevar por unos horarios específicos. Rafael extraña su trabajo porque le encantaba llegar a la emisora y despertar a su público con alegría, pensamientos positivos y buena música. Algunas de las estaciones en que Rafael trabajó fueron Radio Única, Radio Rey, HQ FM 103 y Sistema 102.

¿Influye la radio en el comportamiento de las personas?

La respuesta corta es sí. Según el Dr. Román Ramos Tierra, la radio influye en la mente de las personas de forma preocupante. Lo más que influye es la música. Durante sus años como psicólogo ha atendido varios casos relacionados a la influencia de la música en las personas. Uno de los casos más impactantes fue el de un paciente con actitudes hipersexuales, producto de una canción que escuchaba continuamente. Otros casos atendidos han sido por otras condiciones como bulimia y anorexia. En estos casos no se hace diferencia entre hombre o mujer, ni por edad. La influencia se refleja a través de las críticas que se escuchan en los programas radiales sobre cómo debe ser el hombre y la mujer físicamente. Ese tipo de comentario ha causado trastornos que han llevado a algunas personas a ser recluidas en un centro psiquiátrico.  Sin embargo, las personas pueden evitar ser influenciadas por la radio. Para evitar una influencia negativa, la persona tiene que ser madura, controlar y manejar sus emociones y pensamientos. Los padres, pueden y deben ayudar a minimizar la influencia de la radio. Una forma de cooperar es manteniendo una buena y constante comunicación con sus hijos. Esto se consigue hablándoles con franqueza y explicándoles que no todo lo que se dice en la radio es cierto y correcto. Por último, el doctor entrevistado explica que la persona a veces, tiene que luchar contra los pensamientos de su cerebro para poder controlar la influencia de la radio. Si la persona logra controlar sus pensamientos, hará la diferencia entre el efecto de la influencia negativa y/o positiva de la radio en nuestras vidas.

¿Cómo logramos mantener una audiencia cautiva de un programa radial?

La clave está en el dinamismo que se le otorgue al programa. Para ello, explica el Sr. Ángel Soto, moderador del programa, Atardecer Deportivo, que se deben mantener las informaciones y noticias actualizadas. Es lo que él llama: la noticia en caliente. El Sr. Soto mantiene un programa radial deportivo semanalmente. El horario es difícil, los viernes de cuatro a cinco de la tarde. A esa hora y ese día las personas están preparándose para disfrutar del fin de semana. Sin embargo, presentando un programa divertido, pero a la misma vez serio y confiable, logra mantener una audiencia cautiva y hacer del programa uno esperado por los radio escuchas. En su programa se pone de fondo música mientras se imparte la información. El volumen de la música es moderado para que no compita con la información que se está dando. Antes de comenzar el programa, el Sr. Soto se prepara recopilando la última información, verifica toda la información que hay en internet y corrobora la misma con las personas afectadas. Para ello, los llama por teléfono e incluso coordina entrevistas, algunas grabadas previamente y otras en vivo.

El programa es uno informativo de deportes en términos generales. A pesar de ello, da más énfasis en el baloncesto, voleiból, béisbol y tenis de mesa. El énfasis en el tenis de mesa surgió cuando la atleta utuadeña, Adriana Díaz González, compitió en los juegos centroamericanos y del Caribe con tan solo catorce años de edad. Cuenta el Sr. Soto, que antes era más difícil dar la información y mantener el programa porque se dependía de los periódicos y el televisor. Hoy con el internet es mucho más fácil. Entre las personas entrevistadas en su programa figuran el licenciado Carlos Beltrán, ex presidente de la Federación de Baloncesto de Puerto Rico, David Rosario, ex dirigente de los Capitanes de Arecibo y la tenista de mesa y ganadora de la medalla de oro a nivel internacional, Adriana Díaz. El Sr. Soto indica que mantener su programa es bien gratificante en términos personales y sociales. Indica que a través de las entrevistas ha podido llevar el mensaje de grandes deportistas que son producto de lugares llenos de drogas, vicios y asesinatos, pero sin embargo, han superado esas carencias sociales y se han convertido en modelos positivos para la juventud. De esa forma y a través de informaciones positivas, serias y amenas su programa es una influencia positiva para los radio escuchas. Por todo lo antes dicho, la radio, es y será el medio de comunicación por excelencia para mantener a la sociedad informada y a la vez entretenida.

Conclusión

Como señalé al principio, la radio es mágica. Nos envuelve con sus canciones, programas deportivos, noticiosos, informativos y todo tipo de entretenimiento auditivo. Sin embargo, debemos ser cuidadosos al dejarnos llevar por los programas que escuchamos. Es necesario tener una mente amplia que nos permita conocer y diferenciar lo positivo y negativo de lo que escuchamos. Esto es así para poder evitar la mala influencia que la radio pueda ocasionar en nuestras vidas.

Si la radio tiene efectos positivos y negativos en las personas,  esto la convierte en un medio de comunicación eficaz. No podemos negar que en ciertos momentos  ha puesto en duda la credibilidad de lo que transmite, pero es innegable que nos mantiene informados de todos los acontecimientos de una manera rápida y eficaz. También, como cualquier otro medio de comunicación, nos puede manipular el cerebro. Lo importante es tener control de nuestros pensamientos y hacer nuestro propio juicio de lo que escuchamos. Para ello debemos investigar más a fondo lo que se nos transmite para evitar una mala influencia. Ahora la pregunta es: ¿La radio nos controla o podemos combatir el control que la radio tiene sobre nosotros? La respuesta dependerá de nuestro control, nuestras enseñanzas, nuestros valores y nuestra salud mental.

 

Referencias

Conn, D. (1980). Introduction to Psychology. Exploration and Aplication. Estados Unidos: West Publishing Co.

Dominick, J. (2006). La dinámica de la comunicación masiva. Los medios en la era digital. Colombia: McGraw-Hill Interamericana Editores, S.A De C.V.

Entrevistas:

Sr. Rafael Dorta, locutor retirado

Dr. Román Ramos Tierra, psicólogo

Sr. Ángel Soto, comentarista deportivo

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Author:

Colaborador/a de Tinta Digital

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