Por: Andrea Acevedo (andrea.acevedo4@upr.edu)

“Porque decir la verdad es correr el riesgo que te culpen” – Elena Poniatowska

Se le obliga a la mujer a ser responsable y que haga todo lo posible para evitar una agresión sexual. No obstante, es ahora cuando muchas se preguntan: ¿educarán a los hombres a no violar?

Lo escuchamos todo el tiempo: “¿qué hacía a esas horas en la calle?”, “¿cómo iba vestida?”, “¿había consumido demasiado alcohol?”

Culpabilizar a la víctima se ha convertido en una mala costumbre cultural y esto es un problema que nos afecta a nivel global.  

Según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), se informa que a nivel nacional 1 de cada 5 mujeres reportaron haber sido violadas en algún momento dado de sus vidas. Incluso, ocho de cada 10 casos de violación, la víctima conocía al agresor.

Posiblemente existen factores que contribuyen al victim blaming, porque se quiere sostener que la víctima de un delito es responsable del mismo. Lo vemos en las noticias, lo leemos en los periódicos y escuchamos a las personas cuestionar lo ocurrido. Se comete mucho el error de centrarse en la víctima, en los sucesos y no en el agresor.

El año pasado, durante un juicio por violación en Irlanda, la abogada Elizabeth O’ Connell defendía al acusado, explicando cómo la ropa interior que llevaba puesta la víctima era sinónimo de consentimiento.

Por otro lado, en España se presentó un caso en Pamplona contra cinco hombres miembros de La Manada, acusados de violar a una joven de 18 años. En todo momento se le refutaba a la víctima lo que hizo antes, durante y después de la agresión, hasta le preguntaron por qué no se resistió más.

De hecho, recientemente una mujer fue violada en el pueblo de Loíza por un individuo que conoció a través de las redes sociales y la reacción de los puertorriqueños ante la noticia fueron mórbidas.

No todas viven para contarlo, como fue el lamentable caso de la mexicana María Trinidad Matus. Ella quería cumplir su sueño de viajar el mundo, sin saber que iba a ser agredida sexualmente y luego asesinada en Costa Rica. Los comentarios en los medios fueron, «…las tendencias son feminicidios y todavía se aventuran a viajar solas”, “sentido común, si sabes que hay una posibilidad de que te pase algo, no lo hagas”.


María Trinidad Matus publicaba en su cuenta de Instagram imágenes de su viaje. Luego del asesinato sus seguidores comentaron mensajes de apoyo a la víctima.

No se exagera cuando se dice que el miedo es constante: un día estamos aquí y al otro no sabemos si vamos a terminar en una bolsa de basura como fue el caso de Valerie Ann Almodóvar. Suena bastante gráfico, pero es una realidad que pocos quieren admitir.

Tampoco miento cuando digo que el pepper spray se ha convertido en la nueva mejor amiga de la mujer. Además, no nos podemos ir a dormir sin el mensaje de nuestra amiga en WhatsApp que dice, “llegué bien a casa, buenas noches.”

Porque al final, la culpa no la tiene la ropa de la mujer, ni la hora en la que estaba en la calle o porqué estaba en ese lugar con dicho individuo. La culpa la tiene el agresor y así de obvio debería de proyectarse en primera plana.

Andrea Acevedo

Author: Andrea Acevedo

Estudiante del Departamento de Comunicación Tele-Radial de la Universidad de Puerto Rico. Área de énfasis: comunicación estratégica.

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