Por: Zulymar Droz Guerrero (zulymar.droz@upr.edu)

Constantemente escuchamos los nombres de Adriana Díaz y Brian Afanador, pero su éxito no es casualidad. Hubo dos factores que influyeron en lo que se han convertido: su abnegada abuela, Zaida Nieves, y un Día de Reyes.

Entre las pintorescas montañas de Utuado se encuentra el hogar de Zaida Nieves. Pedazos de periódicos recorren las paredes de su residencia, que curiosamente, contienen la historia del tenis de mesa puertorriqueño. Y es que las raíces que durante años han entrelazado a esta familia lo son el deporte; encontraron en el tenis de mesa un legado para toda la vida.

“Yo creo que sin el tenis de mesa yo no sería nada”, expresó Zaida Nieves.

A pesar de no haber practicado ningún deporte durante su infancia, Zaida Nieves guió a sus siete hijos y jóvenes de su pueblo a practicar el tenis de mesa. En las navidades de 1991, los hijos de Nieves, entre ellos Bladimir Diaz y Eladio Afandor, pidieron para el Día de Reyes una mesa para jugar ping pong. Con esfuerzo su madre se la regaló.

“Esa primera mesa no fue fácil de conseguir. Yo era repostera, hacía bizcochos de bodas y cumpleaños […] pero se las traje y se las regalé”, recordó Nieves.

La mesa fue puesta en la marquesina y ahí todo comenzó. Los siete hijos de Zaida Nieves Andújar comenzaron a jugar lo que en aquel entonces era ping pong y a ellos se unieron más jóvenes. En esta marquesina comenzaron su formación deportiva Bladimir Diaz y Eladio Afanador, quienes en la actualidad son los dirigentes de los equipos nacionales de tenis de mesa femenino y masculino, respectivamente.

El ping pong fue creciendo en el municipio de Utuado y la acogida fue tanta que ya no cabían en la marquesina del hogar de Zaida Nieves Andújar. En la búsqueda de una solución, se entregó al amor que sentían sus hijos y compañeros por el deporte y decidió fundar el Club de Tenis de Mesa Águilas de la Montaña.

En conjunto con Ivan Santos y Lissete “Kiki” Gaetán, comenzó la búsqueda de un lugar adecuado para que sus hijos y jóvenes utuadeños pudieran practicar el deporte que los eligió, el tenis de mesa. El camino no fue fácil, y para establecerse tardaron cerca de una década.

“Nos daban un sitio, lo cerraban, nos daban otro, corrimos de sitio en sitio”, rememoró.

Estos escollos no detuvieron a Zaida Nieves, al contrario, la impulsaron a seguir trabajando y solicitando ayudas para que el Club de Tenis de Mesa Águilas de la Montaña fuera estable y un lugar apropiado para practicar tenis de mesa.

“El local que tenemos actualmente fue (provisto) por el alcalde que estaba en ese entonces, Alan González Cancel, el nos dijo: «yo los voy a ayudar […] e hicieron el Coliseo”, agregó la fundadora del club.

El Coliseo Zaida Nieves Andújar en el que actualmente entrenan las águilas de la montaña fue construido sobre la piscina municipal, logrando de esta manera estabilidad para los tenimesistas.

Recorte de periódico en el que se ilustra a algunos miembros del Club de Tenis de Mesa Águilas de la Montaña. (Suministrada)

Lo que comenzó como entretenimiento, hoy cuenta con quince mesas y alrededor de 80 participantes. En el 2016 se fundó dentro del Coliseo la primera escuela especializada en tenis de mesa.

Dos décadas más tarde, comenzó a ver los frutos de su trabajo. Los sueños de sus hijos, hoy los ve hacerse realidad a través de sus nietos. Su esfuerzo y dedicación se vieron reflejados en tierras veracruzanas. Allí las águilas de la montaña demostraron que no tienen límites. Aquel grupo de jóvenes que jugaba ping pong, se convirtió en el deporte bandera de la delegación puertorriqueña de los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2014. De ser los más jóvenes del evento, Brian Afanador, Daniel González, Héctor Berrios, Richard Pietri, Carelyn Cordero, Daniely Ríos y las hermanas Melanie y Adriana Diaz pasaron a ser los máximos medallistas y todo comenzó en la marquesina de Zaida Nieves.

La gesta de estos jóvenes no se limito a tierras veracruzanas, si no que provocaron que Puerto Rico descubriera y compartiera su pasión por el tenis de mesa. Para Zaida Nieves “esto es como un sueño, yo no lo creo. A veces me pregunto, ¿será cierto?”.

El legado de Zaida Nieves para su familia ha trascendido y hoy cruza los mares, poniendo la monoestrellada en alto. El tenis de mesa continúa cosechando triunfos, desde cadetes (sub-15) hasta categoría abierta provocan que el nombre de Puerto Rico retumbe en el mundo. Esto le dio la oportunidad a Daniel González, y los nietos de Zaida Nieves, Brian Afanador, Melanie y Adriana Díaz la oportunidad de enfrentarse al mejor talento del continente ante el pueblo puertorriqueño y sobre todo, ante su familia.

“Verlos jugar en Puerto Rico para mi fue lo mas grande del mundo. Yo fui una vez y me emocioné mucho al verlos jugando”, dijo con ilusión Nieves, sobre los cimientos sólidos que ha construido con el pasar de los años.

Zulymar Droz

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