Por: Gabriela Valentín Cruz (gabriela.valentin5@upr.edu)

El siguiente contenido podría resultar sensitivo para algunos lectores. Aconsejamos discreción.

Cuatro paredes. Oscuridad. La única luz es la televisión con el volumen de fondo, el silencio y los pensamientos. Aquí es donde siempre llego a mis pensamientos, lo único que se apodera de mi mente.

Todavía no entiendo cómo llegué a dónde me encuentro hoy, la infatuación con estos pensamientos que siempre me llevan a la misma cosa: cortarme. El único defecto que sí admito y odio. Es algo que siempre trato de controlar, pero no transcurre ni un día en que no me pasa por la mente. Todo el tiempo me veo entre las cuatro paredes grises, buscando el propósito perdido, entre filos se encuentran mis dedos.

Una sola linea…

Maybe otra…

Una linea nunca me satisface, siempre llegan a diez hasta quince en mi brazo izquierdo o en mis muslos, no me acuerdo su origen de cuando todo comenzó pero sí, las razones…creo.

Yo nunca fui una persona callada, tímida y que mantenía todo lo que sentía dentro de mi. Lo contrario: nunca callaba la boca y hasta era una persona socialmente adaptada.

Simplemente comenzó cuando alguien cercano a mi murió, no hay manera de explicarlo: todavía no lo he superado. Ahí comienza mi degradación como persona, se reflejó al principio, mayormente en mis notas y continuó hasta la escuela intermedia. Mi madre me dio un ultimátum: o subía las notas o me cambiarían de escuela. Optó por esto en vez de preguntarme lo que me sucedía. Le hice caso omiso y ella cumplió con sus palabras.

Estuve casi un año completo sin hacer amistades. Solo me fijaba en las personas que se burlaban de mí y no me hablaban por la inmadurez de la adolescencia. Siempre estuve sola por más personas que hubiese a mi alrededor.

Estaba sola y me preguntaba: ¿por qué me siento así? Muchas veces me pasaba por la mente acabar con todo. No veía la vida con propósito alguno, quería acabarlo… Lo intenté. Por lo menos fue fallido. El suicidio es algo que en algún futuro no voy a considerar como una solución fácil.

Todas las noches llegaba a llorar a mi cuarto, ¿puede ser que la persona que me haga sentir así, soy yo misma? Me había convertido en mi propia enemiga.

(…)

No encontraba la manera de hablarlo con alguien, ya que no sabía cómo mencionar que me estaba cortando sin que tuvieran la idea de que mis intenciones no eran el suicidio. Eso no era el resultado que yo buscaba. Eso sí, trababa de obviar varios programas de televisión que tocaban estos temas, especialmente la serie de Thirteen Reasons Why, de la cual muchas de sus escenas eran «triggering» para mí.

Realizar estas aflicciones era una manera de poder olvidar todo lo que me pasaba por la mente. Prefería tener un dolor físico antes que nada. Al no entender mucho sobre este tema, quise averiguar si yo era la única o habían otras personas que hacían lo mismo, incluso con las intenciones de no suicidarse.

Tener la navaja en mis manos preparándome para cortarme decidí volver a buscar mas información sobre esto. The New York Times reporta que el 30 por ciento de las chicas adolescentes se autoflagelan a propósito sin tener las intenciones de llegar a suicidarse.

Siempre se me ha hecho difícil controlar mis sentimientos. Este acto es para mí una forma en la cual puedo estar en control de ellos.

Estoy todo el día pensando cómo lo voy a hacer, a qué hora y por qué; pero siempre lo hago de la misma manera. En mi cuarto, la oscuridad y pensando de más si en realidad vale la pena.

Lo termino realizando.

Me arrepiento como siempre; constantemente en la búsqueda de cómo esconderlo para que los demás no se den cuenta.

(…)

Esto no significa que no he buscado ayuda, sino todo lo contrario. Llegué a ir a un psicólogo, al cual dejé de visitar por que no me sentía cómoda en el lugar. Sin embargo, busqué una forma de poder hablar con alguien sin tener que verlos de frente. Constantemente le escribo por teléfono al Crisis Text Line que están disponibles 24/7 con un consejero profesional, siempre en linea.

Al yo ocupar esta posición me doy cuenta que no quiero que otros pasen por lo mismo sin buscar ayudar, así que sí estás pasando por una situación idéntica o similar, te extiendo una mano y te doy el número con el que puedes hablar con absoluta intimidad. Solo textea HOME al 741741.

Espero que puedas salir de esto pronto, yo sé que algún día podré también.

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