Por: Arlenne Maldonado Feliciano

(arlenne.maldonado@upr.edu)

Teresa Canino posee 20 años de experiencia en el fotoperiodismo y describe esta profesión como una herramienta que le permite conectar con las historias de vida de los otros y contarlas a través de la imagen. Desde que comenzó su carrera hasta el presente, ha sentido una profunda conexión con su trabajo, en especial con las comadronas puertorriqueñas, ya que durante un lapso de cinco años fue la única fotógrafa con acceso a las mujeres que se dedican a traer nuevas vidas al mundo.

Teresa Canino es fotoperiodista en GFR MEDIA
(Foto suministrada)

La fotoperiodista, quien también ejerce como profesora en la Universidad de Puerto Rico (UPR), nació en Santurce, en el hospital Presbiteriano. Sus primeros años de vida tomaron lugar en el municipio de Dorado, ya que su padre es oriundo del mismo. Sin embargo, una vez culminó su etapa preescolar su familia decide mudarse a Río Piedras específicamente al área de Santa Rita, donde Canino recuerda haberse desarrollado durante su niñez.

“Cuando la gente me pregunta de dónde yo soy, siempre digo que de Río Piedras, porque pasé gran parte de mi niñez en la calle Mariana Bracetti, que es una de las calles que baja de la Universidad de Puerto Rico”, expresa.

Entre sus recuerdos más remotos, no olvida cuando tenía 15 años y su padre le hizo un regalo de cumpleaños que para su sorpresa era una cámara de video, pues, desde muy pequeña tenía una inclinación de documentar todo lo que pasaba a su alrededor. Tanto así, que durante su último año en escuela superior en la University High School (UHS) en Río Piedras, fue asignada a documentar todas las actividades de su clase graduanda. Al graduarse, su primera intención era estudiar veterinaria, por esto solicitó a la UPR recinto de Mayagüez en dicho programa, pero al ser aceptada tuvo una corazonada que debía moverse hacia un programa que más le llamara la atención. En ese entonces decide realizar un bachillerato en Comunicación Pública en la IUPI.

En su tercer año de universidad, realizó un intercambio estudiantil en la Universidad de Massachussets (UMASS) Amherst, donde tomó otras clases de especialización en fotografía, ya que el bachillerato que realizaba en la UPR era uno general en Comunicación Pública. En 2001, se gradúa de bachillerato en la UPR y luego de esto, comienza a trabajar. En 2012 realiza su maestría con énfasis en Periodismo Digital en la Universidad del Sagrado Corazón.

Fotografia tomada por Teresa Canino durante la Huelga de la UPR en 2010
(Foto suministrada: Primera Hora)

Al cumplir sus 30 años, reconoce un cambio en su interés fotográfico hacia los eventos que haría cobertura. Durante sus primeros 10 años de carrera, los espectáculos, moda y deportes, eran las actividades que destacaban en su portafolio profesional. Su interés por la fiscalización, a la vez con su proceso de madurez, junto al evento de mayor apogeo en el país en aquel entonces, la Huelga de 2010 en la UPR, hicieron que Teresa tuviera una nueva perspectiva. Marcarían así un antes y después en su carrera como fotoperiodista, no solo por la situación que atravesaba la institución, sino también por la cercanía y cariño que le tiene a su alma máter.

En términos de obstáculos y retos a los que enfrentan las personas que se dedican a esta profesión, Canino señala varios. Primero, la movilidad y la seguridad son de los mayores retos que los fotoperiodistas enfrentan durante sus coberturas, según Canino. Teresa expone que fue durante la Huelga de 2010 y en la actualidad con el COVID-19 que más se ha topado con estas situaciones. Cuando de capturar una buena imagen se trata, el “body language” y/o aquel gesto que el fotoperiodista encuentre sospechoso, es muy importante detectarlo, ya que el objetivo principal es la búsqueda de la verdad por medio de la imagen. Por otro lado, según nos cuenta Teresa, las fuentes gubernamentales buscan manipular o no dejar ver lo que está sucediendo, siendo esto otro gran reto al cual enfrentarse.

“Tenemos diferentes tipos de estresores, en el caso de nosotros hay estresores emocionales, impedimentos físicos, barreras, protocolos, va a haber un sinnúmero de cosas que va a tratar de evitar que nosotros hagamos nuestro trabajo, pero el trabajo va a seguir saliendo” mencionó Canino.

Desde su punto de vista, Teresa Canino, enfatiza que se la hace muy difícil escoger una sola anécdota entre tantas que ha vivido durante su trabajo de campo como capturadora de imágenes. Dado a que el trabajo como fotoperiodista es más humano y toca muy de cerca con las fuentes, cada cobertura tiene algo especial que le hace imposible comparar una situación con otra, ni poner un evento sobre otro.

“Por ejemplo, yo estaba con una mamá que recibió diez minutos antes la noticia que su hijo falleció y he visto ese proceso de dolor” expresó Teresa.

Foto tomada por Teresa Canino, durante el Dia Internacional de la Mujer
(Foto Suministrada: El Nuevo Dia)

Recordando su cercanía con la Universidad de Puerto Rico y el hecho de que sus padres, abuela y tíos fueron profesores en la institución, debemos destacar que Teresa también se dedica a la docencia. La oportunidad surgió de un acercamiento del director de la Escuela de Comunicación Pública. Canino ya había ofrecido clases en la Universidad Interamericana en Bayamón y otras instituciones. En la UPR, ofrece el curso de práctica para los estudiantes de fotoperiodismo y les enfatiza a sus estudiantes la especialización, que consigan historias a su alrededor y que tomen las cosas con calma y con tiempo.

Aparte de las esfera laboral y académica, Teresa Canino también comparte su pasión por el fotoperiodismo con su compañero, Xavier Araújo, quien también ejerce esta profesión para GFR Media. Cuando ambos estaban solos previo al nacimiento de su hijo, su vida íntima y profesional era más fácil de sobrellevar. Pero, una vez nació su hijo Luca, quien ahora tiene seis años, la dinámica se complicó un poco ya que el trabajo de ambos es muy físico y puede ser agotador.

Durante sus 20 años siendo mujer en el campo laboral del fotoperiodismo, Canino no ha enfrentado ningún obstáculo ni se ha sentido limitada por su género. Antes que ella llegara a este mundo, ya habían pasado otras mujeres pioneras que abrieron camino. Pero igual, siente que ha podido crear su propio camino.

“Ser una mujer fotoperiodista para mí es un orgullo”- Teresa Canino

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