Jesseira Cortés: «No hay un momento perfecto»


«No esperes a tener algo grande para comenzar, empieza con algo pequeño y lánzate.» -Jesseira Cortés

Por Marianely Figueroa
marianely.figueroa@upr.edu

Jesseira Cortés Bonilla lleva desde los nueve años en el mundo de los negocios. Su padre la incursionó desde muy pequeña en la industria, sembrando en ella un amor y un deseo de que al igual que él, en el futuro pudiese tener el suyo propio. Hoy día, Cortés es dueña del restaurante Ajibara’o en el pueblo de Aguada. Un restaurante remontado en la época de antaño rodeado del Río Cañas y un sinnúmero de animalitos de granja.

“Cuando yo tenía mis nueve años, ya mi papá tenía su propio negocio, pero ya cuando entro a mis trece-catorce años, (él) compra una panadería y entonces ahí me envuelve completamente en lo que es este mundo. Me puso desde esa corta edad a ayudarlo en lo que es compra, administración y así estuve dieciocho años allí con él”, expresó Cortés.

La empresaria actualmente tiene 32 años de edad y de pequeña siempre estuvo en su mente tener su propio restaurante. Su papá trabajó por muchos años- casi veinte- como cocinero y ella recuerda decirle que quería en un futuro comprar el local. Le decía: “Tú vas a ayudarme” a lo que su padre respondía: “Tú estás loca, no sabes de lo que estás hablando. Tú no sabes lo que es tener un restaurante”. Es ahora que tiene Ajibara’o cuando logra entender a lo que se refería su padre con aquellas palabras y menciona que no es un campo fácil.

¿Cómo es que surge Ajibara’o? Ya Cortés tenía en mente ser propietaria de un restaurante pero nunca vislumbró algo en específico, sino que siempre se iba por la idea de lo que era tradicional. No fue hasta se casó que nació el concepto de Ajibara’o.

“Mi boda fue típica, fue completamente remontada a lo que era el antaño en Puerto Rico. Fue bien sencilla nuestra boda, bien familiar, pero cuando subimos nuestras fotos a las redes sociales, tuvieron una acogida tan y tan grande que vimos que hay mucha gente en Puerto Rico que siente amor por su patria y no tan solo en la Isla, sino más aún en la gente que está fuera, que cuando regresa, les gustaría visitar lugares como lo es Ajibara’o”, dijo Cortés.

Más que un restaurante, Ajibara’o es una experiencia. En el establecimiento no se trabaja con bebidas alcohólicas, manteniendo así un ambiente familiar en su totalidad. Los padres se pueden sentir en la libertad de sentarse a comer mientras sus niños juegan en los alrededores, ya sea disfrutando de la peregrina, en las burras (máquinas del tiempo de antes), viendo los animales, el mayor atractivo que tiene Ajibara’o. Los niños pueden verlos, darles comida, tocarlos e interactuar con ellos.

Cabe destacar que los animales que se encuentran en los predios del lugar, permanecen sueltos en todo momento. Animalitos como Patria, Espanto o Camilo, tres cariñosos ponies merodeando el área, güimos, gallinas, un burrito bien querido llamado Matojo y también patos, gansos, pavos reales, entre otros.

A su vez, escuchar música del ayer mientras te deleitas de comida típica puertorriqueña al aire libre. Dos casitas de madera que su interior te harán recordar la historia de nuestra Isla, con la famosa letrina, el fogón, la máquina de café, la vitriola, discos en vinilo, cámaras Polaroid antigüas, entre muchas cosas más. Eso y mucho más podrás vivir en Ajibara’o.

La empresaria mencionó sentir temor al lanzarse a esta aventura, sin embargo, su padre Carlos Cortés y su esposo Jayson Hernández fueron personas clave en todo este proceso. Ambos se encontraban tan seguros de cómo iban a enfrentar el reto y saber lo que tenían que hacer, que le permitieron a Cortés sentirse confiada. Relata que un día llegó al terreno donde sería el restaurante y ya su esposo y papá tenían el pisito de una de las casitas hecha y pensó: “si ellos no tienen miedo, yo no puedo tenerlo tampoco”.

Actualmente, Ajibara’o cuenta con más de treinta mil likes en Facebook y reciben visitas de familias alrededor de la isla. Cortés no se esperaba esa acogida tan inmediata. De hecho, en su primer fin de semana, decidió llevar juegos de mesa porque entendía que estarían aburridos esperando a que llegaran clientes y no fue así. “Gracias a Dios, nos fue bien desde que arrancó. Yo creo que esa gran acogida se debió en parte al manejo de las redes sociales;’eso fue pieza clave en decir: ‘vamos a arrancar’, y que viniera tanta gente.”

Ajibara’o abre sus puertas al público viernes, sábado y domingo. Viernes de 3:00-9:00pm y sábados y domingos, 11:00-9:00pm. Al momento, no se está trabajando por reservaciones sino por orden de llegada. Al llegar, se le tomará la temperatura, se le desinfectarán las manos y luego se le asignará una mesa, manteniendo la seguridad de todos debido a la pandemia por el Covid-19.

A un año y cinco meses de haber abierto por primera vez, Cortés exhorta a todos los jóvenes que desean emprender y tener su propio negocio a que no esperen el momento perfecto.

“Yo creo que no hay un momento perfecto. Como nos pasó a nosotros:’si tienes la oportunidad, quizás no tienes el budget en el momento, pero si tienes la oportunidad de que aunque sea con algo poco empezar, hazlo y empieza. No esperes a tener algo grande para comenzar, empieza con algo pequeño y lánzate. Como pasó conmigo, pusieron el pisito y ya no había vuelta atrás. Empecé y me encanta lo que hago”.

Author: Marianely Figueroa

Estudiante de Periodismo en la UPR Arecibo. Tengo 20 años, puertorriqueña aunque naciera en la luna, adicta al café & los libros. Me apasiona la música; toco el violín y me gusta cantar.

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