Puerto Rico es un país racista

Son múltiples los retos que enfrentan las personas negras ante la violencia sistémica, la opresión y la desigualdad social que permea en la isla.

La carencia actual de estadísticas limita grandemente la visibilización de las personas negras en Puerto Rico. Según José Caraballo Cueto, director del Centro de Información Censal (CIC) de la Universidad de Puerto Rico en Cayey, la Encuesta sobre la Comunidad es de las pocas bases de datos disponibles para medir la población negra en la isla y su archipiélago. En el 2007, un estudio del (CIC) analizó los datos censales donde se presentó que existe una diferencia en la calidad de vida de más de 280,000 personas negras, comparado a la persona ‘blanca’ promedio.

En el censo del 2000 un 80% de puertorriqueñes se declararon blancos sin ninguna mezcla y sólo un 10% se declaró negro. En el censo del 2010, por otra parte, un 76% se declaró blanco sin ninguna mezcla y solo un 12% se declaró negro. Así asegura Kimberly Figueroa Calderón, organizadora y educadora antirracista del Colectivo Ilé.

El Colectivo Ilé es una organización que educa, organiza y fomenta la investigación antirracista y de sectores opresos desde 1992. Ante la llegada del censo 2020, lanzaron una campaña resaltando la importancia de escribir y representar nuestra afro descendencia.

El Colectivo Ilé lanzó su campaña de cara al censo 2020 porque en los pasados censos las estadísticas no reflejaban para nada a los puertorriqueños, aparte de que las categorías raciales utilizadas parten de un documento literalmente traducido del inglés al español, viniendo el censo de Estados Unidos con las categorías raciales estadounidenses que no necesariamente nos representan. Así que parte del objetivo de la campaña era visibilizar estos nichos de desigualdad y patrones de discriminación a través de estadísticas reales. A pesar de que haya boricuas que sean “white passing”, igual no son tratados como ciudadanos de primera categoría aunque tengamos pasaporte americano.

Repetimos una y otra vez que somos una mezcla, pero al parecer cuando nos toca llenar el censo la cosa cambia y a la vez no se representa la realidad de las personas negras en Puerto Rico porque se minimiza.

La problemática que esto supones es que: mientras menos la población evidentemente negra u afro descendiente se siga auto identificando como tal, más se sigue invalidando estadísticamente su existencia ante el sistema, por lo que cada vez será mucho menos su visibilización ante el estado al momento de crear política pública y en consecuencia carecerá la garantía de una vida ‘digna’ .

La pregunta inminente es: ¿Cómo se erradica esta tendencia? ¿Cómo se visibiliza a los negros y a las negras ante un sistema que les oprime mediante imposiciones y no les educa?

Una historia colonial

En la cultura puertorriqueña existe una narrativa generalizada de que el racismo y el discrimen racial no existen. De hecho, hay muchas personas que todavía no entienden el concepto y la marca histórica que carga. Para entender el racismo hay que conocer su historia y deconstruirla. El colonialismo es una forma de avalar el racismo. La isla es un territorio invadido por los Estados Unidos desde 1898 y antes lo fue de España. Para ese entonces, las instituciones adoptaron un sistema de castas impuesto por el colonizador que constituía a una jerarquía de razas; básicamente todo el que no fuera “blanco europeo” era inferiorizado.

Cabe resaltar que la iglesia, quien tenía mucho poder en esa época, (y que aún lo tiene) alimentaba estas degradaciones. Al colonizador ser el propulsor de este sistema desde la era colonial, se mira a la persona blanca como un estándar, un ideal a alcanzar. Esto se ha seguido imitando con el pasar de los siglos y las generaciones, cada vez adaptándolo de una manera distinta, pero conservando los principios jerárquicos impuestos por el colonizador. Se sigue visibilizando a la persona blanca como la aspiración en términos de belleza, inteligencia y cultura.

Relatos de un joven negro

El entrevistado de 28 años de edad , quien prefiere salvaguardar su identidad, relata fragmentos de su niñez como hijo de un matrimonio interracial.

Mi papá es dominicano y mi mamá es blanca. Mi mamá, en su primera relación, tuvo a su primer hijo, ósea mi hermano mayor es blanco de ojos verdes de una familia gringa. Entonces mi mama se pegó de un dominicano negro, que vino a Puerto Rico indocumentado y nací yo como su primer hijo negro. La familia de mi mamá es blanca de ojos claros, no eran muy adinerados, pero sí blancos. ( Veáse privilegio blanco)

Viví mucho racismo de parte de uno de mis tíos (materno) que siempre me decía que yo era esclavo. Yo tenía de cinco a diez años… me decía que era un negro esclavo, que no iba a echar pa’ lante…

Relata además cómo en su adolescencia iba a un centro de videojuegos donde el dueño le hacía comentarios racistas. Hace énfasis en que el hombre tenía un tatuaje de la insignia nazi.

“Siempre me decía que yo era un negro que no servía, que debería cambiar de color, que necesitaba echarme clorox para cambiar de color y realmente lo hice para intentar tener aceptación porque quería conseguir aceptación, quería ser blanco.

Denuncia que de adulto nunca ha sido atacado directamente con comentarios racistas, pero que siempre está presente “el negro” puesto como un sello y que a menudo no utilizan su nombre para referirse a él.

La educación: el problema y la solución

Según el diccionario Oxford en español, el racismo se define como una ideología que defiende la superioridad de una raza frente a las demás y la necesidad de mantenerla aislada o separada del resto dentro de una comunidad o país.  

“Si en torno a la educación enseñamos a nuestres niñes algo más allá que las 3 razas y que los africanos fueron esclavos, hubiera mucho más orgullo en pertenecer y en heredar. Si le enseñamos a nuestres niñes que sus ancestros fueron reyes, reinas, guerreros, matriarcas, líderes, muches más quisieran parecerse a ello.” Así puntualiza Figueroa Calderón, quien además es enlace de país de la Red de mujeres afrolatinoamericanas, afrocaribeñas y de la diáspora y colaboradora de los proyectos Revista Étnica y #Turbanteoconsciente.

Al día de hoy, en el sistema educativo de Puerto Rico, existen múltiples de casos de niños, niñas y jóvenes estudiantes que se ven lacerados por conductas racistas de parte de sus maestros, profesores y/o compañeros. Desde comentarios racistas,  hasta reglamentos establecidos por la misma institución donde «está incorrecto» o «no es profesional » llevar el cabello o vestimenta  de cierta manera.

Por otra parte, el sistema de justicia no siempre garantiza un trato justo hacia esta población. Hace falta mirar el caso de Alma Yariela Cruz Cruz, una niña de raza negra que a sus 11 años fue arrestada y encarada ante un proceso judicial donde radicaron cargos en su contra. ¿La razón? Defenderse del acoso escolar racista que llevaba sufriendo hacía dos años.

Aunque en el gobierno de Puerto Rico existen leyes que defienden el hostigamiento y garantizan los derechos de los estudiantes, ninguna reconoce el racismo como una agresión. Lo que lleva cuestionar una vez más: ¿El Departamento de Justicia de Puerto Rico, está haciendo su trabajo como se supone?

La carencia de un lenguaje antirracista es otro denominador común que prolonga el problema. Las personas no tienen el conocimiento de que ciertos dichos, palabras o frases son evidentemente racistas y lo justifican diciendo que “toda la vida lo han dicho” o que son expresiones de “cariño”.

Taller Salud, una organización feminista de base comunitaria, lanzó junto a su extensión Afrocaribeñas, una Guía de lenguaje Anti-Racista. Puedes conseguirla y descargarla a través de tallersalud.com/afrocaribenas

Kimberly, señala el prejuicio histórico de una representación digna de personas negras en espacios de poder. “Solo basta con mirar las esferas de poder y de comparar cómo se ven las personas que en esos espacios se pasean. Cómo se ve el Senado, la Cámara de Representantes, los directores de agencias, los que se gradúan del Recinto de Ciencias Médicas, quienes viven en Montehiedra versus sus empleadas domésticas, los empleados de construcción, los barrios más pobres…”

Como colonia, construir una política pública equitativa es inminente. El racismo en Puerto Rico existe y seguirá existiendo hasta que se creen leyes que garanticen y salvaguarden un trato justo a las negras y negros y a toda la comunidad afrodescendiente. Es necesario e inminente un proyecto de país con educación y leyes antirracistas para poder garantizar la equidad racial.

Imagen tomada por: Mikey Cordero (Suministrada por Kimberly Figueroa)

«Una de las rutas principales para erradicar el racismo antinegro es la humildad. Entender que debemos desaprender y aprender y ver las cosas desde otras interseccionalidades. Reconocer los propios privilegios y cuestionar los espacios”, recalcó Kimberly Figueroa Calderón.

En Puerto Rico existen diversas organizaciones haciendo trabajo antirracista para la comunidad

A continuación encontrará un listado con enlaces relacionados.

1.     Colectivo Ilé – Colectivo feminista y afrodescendiente que educa, investiga y organiza trabajos antirracistas con miras a crear cambios sitemiscos institucionales y culturales dentro y fuera de Puerto Rico.

2.     Revista Étnica – Revista y plataforma multimedios que visibiliza, representa y da voz a las comunidades afrolatinas.

3.     Cátedra de Mujeres Negras Ancestrales – proyecto educativo que enfatiza la investigación histórica y la creación literaria con el propósito de rescatar la aportación de la mujer negra en la sociedad puertorriqueña.

4.     Poesía Afroversiva – Colectivo artístico de lucha, resistencia y sanación a través de la palabra, la poesía y la música.

6.     Taller Salud – organización feminista dedicada a mejorar el acceso d de las mujeres a la salud, reducir la violencia y fomentar el desarrollo económico a través de la educación y el activismo. 

7. Proyecto Matria– Aportan al desarrollo y autosuficiencia mediante educación, vivienda y servicios integrales a personas víctimas de violencia, discrimen por razón o género.

Kiara Quijano

Author: Kiara Nicole Quijano Soto

Estudiante de Comunicación Tele-Radial con énfasis en periodismo y producción y dirección. Me entusiasma descubir la cultura, cuestionar los espacios y aprender de los seres que en ellos habitan. Me inspira conocer las historias que les acompañan y poder contarlas.

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