El problema no es la marihuana

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Afiche del movimiento Free Juana, a favor de la legalización de la marihuana (Foto suministrada por freejuana.com)

Por: Reuel Torres Vargas (reuel.torres@upr.edu)

Desde hace varios meses, unos de los trending topics más populares tanto en los medios tradicionales, como en las redes sociales y hasta en las salas del Senado y las plataformas de políticos, es sin duda: la marihuana. La planta del cannabis ha sido el eje de protestas, movimientos, denuncias y opinión pública. Varios estudios reconocen el potencial médico de esta planta y sus derivados y muchas personas por esta y otras razones, apoyan su legalización. Sin embargo, para una significativa porción de la población, aceptar de manera legal y social una droga que ha sido condenada y estereotipada, es inconcebible. Por esta razón, nos encontramos en la actualidad ante una encrucijada en la que se ha tornado imprescindible definir nuestra actitud y legislatura ante esta sustancia y su uso para la sociedad.

La licenciada y activista Shadiff Repullo, popularmente conocida como la abogada de la marihuana, sostiene que uno de los problemas principales recae en que la Isla está desinformada.

Un dato curioso que pocos conocen sobre la abogada notario es que además de ser defensora de la legalización de esta sustancia, la licenciada Repullo es también maestra a nivel intermedio y superior. En entrevista con Repullo, nos comentó que no necesariamente deseaba ser portavoz de la marihuana desde un inicio, sino aportar de alguna manera al proceso que atraviesa nuestro país. Por ser educadora, sentía que su obligación era transmitir para la población, su conocimiento sobre la marihuana, sus usos y sus efectos, para de esta manera luchar contra la gran ola de desinformación que nos arropa.

Su interés por el debate surgió un día cuando se encontraba en su carro escuchando una entrevista radial del periodista Rubén Sánchez a dos jóvenes que organizaban una marcha a favor de la legalización de la marihuana. Sánchez, no les permitía casi hablar y fue evidente la poca información que los jóvenes tenían acerca de este debate. El entrevistador se dedicó únicamente a formular preguntas como ¿Fumas marihuana? ¿Cuándo fue la última vez que lo hiciste? Estas incógnitas solo desviaban el propósito que esos jóvenes mantenían de concienciar al público sobre los estereotipos que rodean esta sustancia. Esto provocó en la abogada el interés de actuar porque sentía la responsabilidad y el deber de brindar de manera correcta la información, para de esta manera educar a jóvenes como éstos que sólo actuaban con buenas intenciones.

En entrevista con la licenciada Shadiff Repullo (mayo de 2015)
En entrevista con la licenciada Shadiff Repullo                (mayo de 2015)

«Cuando no les mientes, te respetan mas”, añadió, refiriéndose a los medios y periodistas. Para Repullo, la mejor manera de educar a los ciudadanos es hablando con la verdad. Un ejemplo de esto fue su experiencia con estudiantes a nivel intermedio y superior cuando se convirtió en la portavoz del movimiento, Free Juana, que apoya la despenalización de la marihuana. Se preguntaba cómo podía explicar a sus estudiantes que no podían utilizar la droga porque era ilegal, pero fuera del sus horas de trabajos, defendía el uso de la misma. Eventualmente llegó a la conclusión de que la mejor manera de resolver cualquier problemática es hablando la realidad sin tapujos, advirtiendo las consecuencias legales que conlleva utilizar marihuana  en la Isla por su estado ilegal.

Otro gran obstáculo que enfrenta el movimiento Free Juana como también el activismo a favor de la legalización de la marihuana es la carencia de conocimiento histórico. Según la licenciada Repullo:

«Desconocemos la historia de la marihuana. Se trata de un contexto histórico muy importante que trasciende el uso personal y medicinal»

Según la abogada, el cultivo de la planta hemp era muy común también en la Isla antes de la invasión norteamericana en 1898, ya que era fácil de sembrar y por su fibra de alta calidad y durabilidad se utilizaba para la manufactura de ropa y otros artículos domésticos. Para esta misma época, la industria Dupont, líder en la manufactura de piezas en algodón, creó una regulación llamada “Marihuana Tax Act” para las producciones que se hacían con esta planta.  Al poner en peligro sus industrias del algodón, Dupont cabildeó y comenzó a cobrar impuesto puesto a los cultivadores.

Pocos conocen que para los años 40 en Puerto Rico, la planta cáñamo o popularmente conocida como hemp, era popularmente cultivada y utilizada para manufacturar ropa, prendas, lociones crear viviendas, utensilios, equipaje para trabajo, entre muchas cosas más. ¿Por qué en la actualidad no podemos retomar esta práctica? Definitivamente existen muchos beneficios de la marihuana que trascienden el uso exclusivamente medicinal o recreativo.

Aspectos legales de la marihuana en Puerto Rico

Actualmente, en Puerto Rico, si las autoridades le encuentran a una persona cualquier extracto de marihuana,  sería condenada por la ley. Contamos con un sistema que por muchos años ha tomado decisiones que han llevado al país a caer en un patrón repetitivo y contraproducente que fomenta la condena y la encarcelación por este tipo de crímenes. No obstante, el gobierno no ha presentado una iniciativa de reconocer que se debe enmendar la legislación y lo que padecemos en la actualidad es un tira y jala de actitudes sobre este tema.

En términos legales la parafernalia de drogas (Delito 413,412)  se refiere a todo el equipamiento que se usa para producir, ocultar, y consumir drogas ilícitas, según el National Drug Intelligence Center.  Dicho código de ley es muy difícil de entender ya que, ¿cómo es posible que exista una legislación que penalice tener posesión de un objeto utilizado para fumar marihuana, pero sin embargo, puede ser comprado en muchos de los establecimientos del país, se cobran los impuestos que el producto tiene adjudicado y luego,  si es acusada la persona, puede ser encarcelada bajo el delito 413?

Esta es una de las tantas razones por el cual el mismo sistema se contradice y exhibe la falta de coherencia en sus decisiones y acciones para el país. Existen muchos casos en nuestra isla de encarcelamiento por uso de marihuana, pero en mínimas ocasiones se publican en los medios. Más del ochenta por ciento de los casos en Puerto Rico no llega a los juicios. Tenemos un sinnúmero de casos sin veredicto porque los acusados se declaran culpables para tener una pena mínima.

Un ejemplo de esto es el famoso caso de Jeremy Ruíz, un joven que fue detenido por cargar y fumar un cigarrillo de marihuana cerca de su escuela. Según como describen los hechos por la licenciada Repullo, el joven se encontraba en el salón de clase luego de un examen cuando fue acusado públicamente por dos agentes encubiertos. Le esperaban seis años de cárcel, pero al declararse culpable, se redujeron a cuatro. Dado este caso, ¿dónde vemos el derecho de este joven que fue incitado a declararse culpable, luego de pagar 8 mil dólares a su abogado para que le redujeran la sentencia a dos años  aunque haya sido víctima de una intervención completamente ilegal?

“Quiere decir que en Puerto Rico los casos dependen de la suerte y el humor del fiscal o el juez y de la responsabilidad del abogado”, expresó la licenciada Repullo. A esto podemos sumarle el estatus socio-económico y racial del acusado, que sin duda alguna y de manera desafortunada, son dos aspectos que condicionan su sentencia en este país.

Somos una pequeña isla cárcel, comparados de Rusia y Estados Unidos que son los países con mayor índice de confinados. El noventa por ciento de los encarcelados locales son por crímenes relacionados con drogas. ¿Será esto una opción para una sociedad que desea prosperar? Definitivamente privar a una persona de su libertad no soluciona nada. ¿Tenemos la preparación social para lidiar con los daños sicológicos y socioculturales de un rehén al salir de la cárcel?

Es evidente que no, pues encarcelamos creyendo que es una solución, pero en realidad creamos una sociedad enferma que se le hace imposible salir de los patrones. Tenemos un sistema que carece de valentía, decisión y acción solo por conveniencia.

Según Shadiff Repullo, «En los Estados Unidos, el noventa por ciento de los presos son de raza negra y fueron encarcelados por delitos relacionados a las drogas. Por otro lado, el setenta por ciento de los usuarios son blancos».

¿Cuál es el problema si no lo es la marihuana?

La droga no presenta la polémica en el país. Existen diferentes variantes que están tomando lugar y no permiten el progreso de la legalización del uso medicinal y personal del cannabis.

Según una entrevista a la candidata independiente a la gobernación de Puerto Rico en 2016, la licenciada Alexandra Lúgaro:

«Uno de los puntos que mueve a las personas que están al poder es la conveniencia al voto. Puerto Rico dejó de ser una isla conservadora hace mucho tiempo, pero 2.5 millones de votantes son religiosos. Al ser una suma bastante grande, el gobierno tiene miedo a tomar decisiones, cambiar estructuras, legalizar la marihuana y después no contar con su respaldo.  Tenemos la mala costumbre como sociedad que imponemos  nuestro punto categorizándolo como el mejor. Por mucho tiempo, la polémica del estado e iglesia ha sido un estatus difícil de entender. Es el momento de negociar y no imponer las ideas que se pueden convertir en pensamientos arcaicos. Como sociedad debemos respetar la diversidad y exigir el derecho de igualdad para todos. No obstante, debemos dar oportunidad a las ideas innovadoras que se mueven con nuestro tiempo. Como sociedad debemos movernos con los tiempos”.

Presentamos unas conductas de preferencia y racismo donde el que tiene dinero puede usar la droga porque es hijo, sobrino o familiar de alguien notorio. Eso nos demuestra la inestabilidad de un sistema injusto que da a relucir  que realmente la droga no es el problema; la marihuana no es el problema, si no que el poder quien se mueve en jugadas sucias y los pobres son los marginados y penalizados de manera diferente y vil.

Tendemos a repetir lo mismo que escuchamos, acostumbrados a una cultura que espera porque alguien más haga lo que quizás pueda hacer yo como individuo. Los periódicos solo buscan noticias para sus portadas, olvidan la responsabilidad principal que tienen como canal social, informar correctamente y no por conveniencia.

Ley ejecutiva, orden que dejó sorprendidos a muchos puertorriqueños

El pasado 3 de mayo, el gobernador de Puerto Rico firmó una ley ejecutiva donde permitió el uso del cannabis medicinal. En un comunicado publicado por la página electrónica de Telemundo, el primer mandatario compartió la enmienda:«Investigaciones que avalan el uso de la planta para aliviar el dolor que causa la esclerosis múltiple, el virus del SIDA, glaucoma, Alzheimer, migraña, Parkinson, y otras enfermedades que a menudo no responden a tratamientos tradicionales».

Ante esta ley, la licenciada Alexandra Lúgaro, expresó: “Es un paso de avanzada, pero no debemos conformarnos con una orden ejecutiva, debe ser de mucho interés para los ciudadanos conocer los requisitos que carga esta ley”. Es una ley que puede ser removida por otro mandatario en cualquier momento por no haber pasado el proceso de legislación del país. Se ha conocido durante mucho tiempo que la planta del cannabis ha servido como producto medicinal.

Por otro lado, la Universidad de Puerto Rico ha tomado la iniciativa de comenzar a estudiar el cannabis. Según un reportaje publicado en el Nuevo Día, el domingo, 10 de mayo, Puerto Rico se une a Estados Unidos, Israel, Alemania, España y Brasil buscando  los beneficios y consecuencias de utilizar la marihuana como sustancia medicinal.

El presidente de la UPR Urayoàn Walker aclaró que: “las investigaciones que realizará el centro docente serán otorgadas por empresas privadas con las que está en negocio”.

Beneficios médicos de la marihuana según la National Institute on Drugs Abuse

“La planta de la marihuana contiene varios compuestos químicos que podrían ser útiles para tratar varias enfermedades o síntomas, lo que lleva a muchas personas a argumentar que se debería legalizar su uso para fines médicos. De hecho, un número cada vez mayor de estados (20 a partir de marzo de 2014) ha legalizado el uso de la marihuana para ciertas afecciones médicas”.

Para estos efectos, debemos conocer dos términos muy importantes: el delta-9-tetrahidrocannabinol (THC), el principal ingrediente psicoactivo (que altera la mente) de la marihuana y cannabidiol (CBD), un cannabinoide que se encuentra en el cannabis y es el principal componente de la planta, representando hasta un 40% de sus extractos. En la actualidad, los dos cannabinoides principales de interés terapéutico son el THC y el  (CBD), que están presentes, en diferentes proporciones, en la planta de marihuana. El THC estimula el apetito y reduce las náuseas (y ya existen medicamentos aprobados a base de THC para estos fines), pero también puede disminuir el dolor, la inflamación y la espasticidad. El CBD es un cannabinoide no psicoactivo que también puede ser útil para reducir el dolor y la inflamación, controlar las convulsiones epilépticas e incluso para tratar la psicosis y las adicciones.

La investigación financiada por el NIH se ocupa de analizar activamente los posibles usos terapéuticos del THC, el CBD y otros cannabinoides para el tratamiento de enfermedades autoinmunes, cáncer, inflamación, dolor, convulsiones, trastornos por el consumo de sustancias y otros trastornos psiquiátricos. Este estudio fue publicado en noviembre 2014.

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Author: Colaborador/a de Tinta Digital

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