Iba de pie, maniobrando inexperto para no caer desplomado al suelo de aquella chiva (nombre que se le da al transporte público en Colombia, equivalente a una «pisa y corre» en Puerto Rico) que subía a unas 50 millas las interminables curvas de las montañas de Medellín, cuando nuestros ojos coincidieron. Eran de un negro […]
