La dependencia de alimentos importados y la disminución del interés juvenil en sembrar continúan afectando la agricultura local, mientras educadores, agricultores y estudiantes impulsan iniciativas para mantener viva la conexión con la tierra.
Puerto Rico importa actualmente entre el 85% y 90% de los alimentos que consume, situación que continúa generando preocupación entre agricultores, educadores y expertos debido al impacto que podría tener sobre el futuro alimentario de la isla. Ante el aumento de productos importados en supermercados y la disminución del interés juvenil por trabajar en la tierra, distintas iniciativas educativas buscan fortalecer la conexión de las nuevas generaciones con la agricultura local.
Según el artículo “Food Systems in Puerto Rico” publicado por The Borgen Project, Puerto Rico produce únicamente cerca del 15% de los alimentos que consume, mientras el restante proviene principalmente de importaciones. Fenómenos atmosféricos y problemas económicos continúan afectando la producción agrícola y aumentando la inseguridad alimentaria en la isla.

Ante esta realidad, distintos sectores educativos y agrícolas han comenzado a desarrollar proyectos enfocados en acercar nuevamente a los jóvenes al trabajo de la tierra y al conocimiento sobre el origen de los alimentos. Mediante talleres, experiencias de siembra y actividades prácticas, estas iniciativas buscan fortalecer la conciencia ambiental y promover el valor de consumir productos cultivados en Puerto Rico.

Durante décadas, la agricultura representó una de las bases principales para la alimentación y el desarrollo económico de Puerto Rico.
Con el paso de los años, la dependencia de productos importados ha aumentado considerablemente, provocando preocupación sobre el futuro de la producción local y la capacidad del país para sostenerse alimentariamente.
Actualmente, gran parte de los productos agrícolas que llegan a supermercados y comercios locales provienen de otros países. Según explicó el agricultor Reynaldo Rojas Serrano, esta situación afecta directamente a productores puertorriqueños que intentan competir dentro del mercado.
Rojas Serrano señaló que muchos supermercados adquieren productos importados debido a sus costos más bajos, mientras agricultores locales deben vender a precios más altos para poder cubrir gastos relacionados con materiales, mantenimiento, siembra y transporte.
«Los alimentos importados salen más baratos para supermercados grandes como Walmart, y eso afecta al agricultor local porque se le hace más difícil vender sus productos a un precio justo», aseguró.

Foto por Keisha Y. Cardona)
El agricultor explicó además que muchos productos importados pasan por procesos de conservación y almacenamiento para extender su duración durante el transporte y la venta.
Aunque estos procesos son comunes dentro de la industria alimentaria, productores locales continúan promoviendo el consumo de alimentos frescos cultivados dentro de Puerto Rico.
Según Rojas Serrano, uno de los mayores problemas que enfrenta actualmente la agricultura en Puerto Rico es la falta de relevo generacional y el poco interés de los jóvenes hacia este campo.
Desde su experiencia, aseguró que muchas personas consideran la agricultura demasiado costosa y trabajosa, especialmente para quienes desean comenzar desde cero.
“Les ponen muchas trabas a las personas para poder solicitar incentivos y empezar su negocio”, comentó el agricultor.
Rojas Serrano explicó que su experiencia dentro de la agricultura comenzó sin apoyo económico ni experiencia familiar relacionada con este campo. Según relató, su padre trabajaba como mecánico diésel y soldador, mientras él desarrolló interés por los animales y el trabajo agrícola desde temprana edad.

“Mi papá no tenía finca ni dinero. Comencé desde cero creando esta finca, guiado únicamente por la pasión que siempre he sentido por la agricultura”, explicó Rojas al compartir los retos que enfrentó para abrirse camino dentro del campo agrícola.
El agricultor añadió que la falta de orientación agrícola dentro de las escuelas continúa alejando a las nuevas generaciones de este tipo de profesión.
“Si no educan a los muchachos sobre cómo sembrar y cómo trabajar la tierra, nunca van a pensar en la agricultura como una opción real de futuro”.
Expresó Rojas Serrano
Ante esta realidad, educadores de la Escuela Superior, también han comenzado a expresar preocupación sobre la manera en que la agricultura continúa siendo percibida dentro de la sociedad puertorriqueña. Según explicó la profesora de Agronomía, Joaneette González, muchas personas continúan viendo la agricultura como un trabajo antiguo o limitado únicamente al esfuerzo físico, cuando realmente también representa ciencia, tecnología y sustentabilidad.
La profesora aseguró que la falta de programas agrícolas dentro de las escuelas ha provocado que muchos estudiantes crezcan sin desarrollar interés por la producción de alimentos o el trabajo relacionado con la tierra.
“La agricultura combina conocimiento, práctica y conexión con la naturaleza”, comentó González.

La educadora aseguró que la falta de programas agrícolas dentro de las escuelas ha provocado que muchos estudiantes crezcan sin desarrollar interés por la producción de alimentos o el trabajo relacionado con la tierra.
“Si los jóvenes no aprenden desde pequeños cómo sembrar y producir alimentos, nunca van a considerar la agricultura como una oportunidad real de futuro”, comentó la profesora González.
Asimismo, explicó que las experiencias prácticas ayudan a desarrollar responsabilidad, creatividad y conciencia ambiental dentro de los estudiantes.
Durante las actividades agrícolas realizadas en la escuela, varios jóvenes participaron en procesos de siembra, cultivo y aprendizaje sobre composta y materiales orgánicos utilizados para fortalecer las plantas.
Para Siara González Lozano, estudiante de la Escuela Superior Petra Corretjer de O’Neill, la experiencia le permitió comprender la importancia de los nutrientes dentro de los cultivos.
“Las plantas necesitan muchos nutrientes. Por eso es importante echarles composta y materiales orgánicos para ayudarlas a crecer saludables”, expresó la estudiante.

De igual manera, Luis Purcell Rivera explicó que la horticultura no solamente le ha permitido adquirir conocimientos sobre cultivo, sino también aplicar esas experiencias dentro de su hogar y junto a familiares.
“Más que beneficios, me ha traído experiencia”, expresó el joven.
El estudiante relató que gracias a las actividades agrícolas ha podido crear diferentes hileras de siembra en su casa y en hogares de familiares. Entre los cultivos que más disfruta trabajar mencionó lechuga, ajíes y tomates.
A pesar de estas iniciativas, agricultores continúan enfrentando múltiples dificultades relacionadas con ayudas económicas e incentivos para comenzar nuevos proyectos agrícolas.
Aunque Puerto Rico continúa enfrentando retos relacionados con la importación masiva de alimentos, la disminución de agricultores y la falta de interés juvenil, estudiantes, agricultores y educadores continúan impulsando iniciativas para mantener viva la producción local.

Para muchos educadores y agricultores, los jóvenes representan el futuro de la agricultura en Puerto Rico.
Recuperar la conexión con la tierra no solamente representa una oportunidad económica, también una manera de fortalecer la seguridad alimentaria y el futuro del país. Más allá de sembrar alimentos, la agricultura también busca sembrar conciencia, responsabilidad y esperanza en una nueva generación que podría convertirse en el relevo agrícola de Puerto Rico.
Video y edición por – Geraldine Rolón Cintrón
Texto: Keisha Y. Cardona
Fotos: Migjoalis Montañez
Video: Geraldine Rolón
