La carencia de intérpretes deja en desventaja a la población sorda en servicios esenciales.
Texto: Eidhan Barreto Rosado
Video: Karimar Oyola Feliciano
Fotos: Nashaly Ríos Román
El Instituto de Estadísticas de Puerto Rico estima que hay alrededor de 150,000 personas sordas en la isla, las cuales enfrentan limitaciones de acceso a recursos debido a la escasez de intérpretes de seña. Además, datos registrado de Servicios de Interpretación y Educación al Sordo Inc. (SIES) en 2019 indican una disponibilidad de solo 85 intérpretes en todo Puerto Rico, lo que refleja la falta de personal para atender esta necesidad.
Esta realidad se ve reflejada con Victoria Pacheco Cubero, una estudiante sorda de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, recinto de Aguadilla. Durante sus años escolares, enfrentó dificultades para encontrar un intérprete para avanzar en sus estudios, por falta de intervención del Departamento de Educación. Una situación que, según relata, continúa siendo un reto para muchos estudiantes sordos en la isla.
Además, la estudiante explicó que este obstáculo se expandió fuera del ámbito escolar. Para realizar asuntos en oficinas del gobierno, solicitar empleo, o involucrarse en actividades religiosas y sociales ha sido un reto que afecta Victoria en su vida diaria.
“El intérprete es nuestra voz y nuestros oídos, sin ellos los sordos nos sentimos perdidos y excluidos.”, afirmó la estudiante.
Situaciones como las que enfrenta la estudiante se observan en distintos sectores, lo que ha aumentado la preocupación de profesionales del área.
Ante esta realidad, algunos profesionales advierten sobre la falta de intérpretes. Jeselle Rivera Avilés, profesora de educación especial en la Escuela Ralph W. Emerson y certificada en lenguaje de señas, exclamó que la insuficiencia de intérpretes limita el acceso a servicios esenciales a la comunidad sorda.
«Esta situación es de mucha urgencia, ya que la población sorda necesita apoyo en distintas áreas, especialmente en salud. En casos de emergencia necesitan personas que puedan entenderlos y ayudarlos. También enfrentan dificultades en procesos legales y otras situaciones en las que la comunicación es esencial.», sostuvo la Profesora Rivera Avilés
La educadora destacó que esta carencia representa un riesgo a las personas sordas en momentos de emergencia o necesidad legal.
