Era un jueves de agosto cuando llegué al hospital. El cielo se veía despejado, azul y brillante y el sol alumbraba el día. Centro Médico, específicamente el Hospital Municipal de San Juan: allí se encontraba la razón de mi visita. Entré con mi madre al edificio: un largo pasillo con cristales nos dio la bienvenida. […]
Lo tenue de un adiós
