Israel Gúzman Arbelo: ornitólogo, educador, activista y «un universitario de toda la vida»

El camuyano ha impulsado iniciativas de accesibilidad y apoyo dirigidas a la comunidad sorda en Puerto Rico, incluyendo el Bosque Aula, un proyecto que combina la ornitología con el lenguaje de señas.

La infancia de Israel Guzmán Arbelo transcurrió en el barrio Ángeles de Utuado, entre montañas, ríos, quebradas y cuevas. Ese entorno natural formó parte de su vida cotidiana y despertó su interés por la naturaleza desde una temprana edad. En su familia, las actividades relacionadas con el campo también estaban muy presentes. Aunque las condiciones económicas no siempre fueron holgadas, recuerda que sus padres procuraron que no sintiera esas limitaciones durante su niñez.

Al llegar a la universidad, Guzmán escogió estudiar Procesos Químicos Industriales en la Universidad de Puerto Rico en Arecibo (UPRA). La transición a la vida universitaria suposo dificultades desde el primer semestre. En ese momento, una conversación con Carlos Maldonado, su profesor, influyó en su decisión de continuar.

“Tú eres buen estudiante. Tienes que aplicarte”, le dijo.

Ese contacto influyó en su acercamiento con la educación ambiental. Guzmán comenzó a involucrarse en iniciativas de conservación y en espacios donde podía compartir información sobre los recursos naturales. Su participación lo llevó fuera de Puerto Rico. Viajó a Canadá y representó a la Sociedad Ornitológica Puertorriqueña en una convención global de BirdLife. Además, fue delegado durante tres años de la National Wildlife Federation. Esas experiencias le permitieron intercambiar conocimientos con personas de otros lugares y conocer distintas maneras de abordar la conservación.

En Puerto Rico, una de sus experiencias educativas más emblemáticas ha sido el proyecto Bosque Aula, en la Escuela Superior Luis Felipe Crespo, en Camuy. La iniciativa funciona bajo el concepto de «salón de clases sin paredes» y su meta es integrar la enseñanza tradicional con la naturaleza y la conservación del medioambiente. Guzmán colaboró como voluntario durante aproximadamente ocho años en el proyecto permite abordar características del paisaje de la zona y la importancia de conservar la zona cársica.

La educación también lo llevó a trabajar con maestros. En colaboración con el Laboratorio de Ornitología de Cornell, participó en talleres sobre aves dirigidos a educadores. Según relató, las actividades impactaron a más de 125 maestros. La intención era que los participantes adquirieran herramientas para incorporar la observación de aves en sus prácticas educativas y utilizarla para hablar sobre el ambiente.

Otra iniciativa surgió al identificar una barrera para la participación de personas sordas en actividades de observación de aves. Guzmán explicó que no siempre existían señas específicas para identificar determinadas especies y que la comunidad sorda tenía poca presencia en las caminatas. A partir de esa observación comenzó el proyecto Observación de aves: Dándole alas a la comunidad sorda, en conjunto con personas de la comunidad sorda, intérpretes, maestros de educación especial para sordos, ornitólogos y personas expertas en el área.

Con este grupo logró establecer una metodología en donde han podido establecer algunas señas. En este proyecto tienen identificadas unas 25 señas para diferentes aves, entre ellas el San Pedrito.

Mencionó que le próximo sábado se reúnen en taller nuevamente para poder seguir identificando señas. Guzmán también expresa que se dio de cuenta que “las personas (sordas) no tenían contacto con las aves, y de ahí surgió la iniciativa hace tres años.

Seña sugerida para el San Pedrito. (Foto del ave suministrada de APFONA.)

El trabajo reúne a observadores de aves, integrantes de la comunidad sorda y personas vinculadas con la enseñanza y la interpretación de la lengua de señas. El grupo desarrolla propuestas para identificar distintas especies; hasta el momento, trabaja con alrededor de 20 a 25 señas. Estas propuestas todavía están en proceso y no han recibido aprobación formal. El proyecto plantea un reto que va más allá de identificar aves: encontrar formas de comunicar información especializada y facilitar que más personas puedan participar en estas actividades.

La labor de Guzmán también se extiende a organizaciones comunitarias. Participa en el Círculo Histórico y Cultural de Camuy y formó parte de la creación de una organización vinculada con la zona costera. Desde esos espacios ha intervenido en asuntos relacionados con la conservación y el desarrollo sostenible. Entre las preocupaciones que ha mencionado están los problemas de alcantarillado y las descargas que llegan a los humedales.

Su recorrido no ha estado libre de dificultades. Al hablar de sus experiencias, Guzmán destacó la importancia de detenerse, observar las situaciones y buscar ayuda cuando hace falta. Esa manera de enfrentar los problemas también aparece en los proyectos en los que participa: algunos requieren coordinación entre personas con conocimientos y experiencias distintas, mientras otros dependen del trabajo voluntario y de procesos que toman tiempo.


Guzmán describe el aprendizaje como una actividad que continúa más allá de los estudios universitarios. “Yo me considero un universitario de toda la vida porque uno no para de aprender”, expresó.

Kaitlyn Morales
Author: Kaitlyn MoralesMi nombre es Kaitlyn M. Morales. Soy estudiante de tercer año en el Departamento de Comunicaciones con un enfasís en Producción de Noticias.

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