
El docente compartió su trayectoria académica, los retos del financiamiento federal académico y la importancia de fomentar la investigación científica entre las nuevas generaciones.
Su interés por la geología surgió durante su niñez, cuando su padre lo llevaba a visitar y explorar espacios naturales, como las Cavernas de Camuy. En aquel momento, desconocía la importancia geológica de estos espacios y los consideraba simplemente lugares interesantes para conocer. Sin embargo, aquellas experiencias despertaron una curiosidad que, con el paso de los años, se transformaría en una vocación científica. Décadas más tarde, Ángel A. Acosta Colón es ahora profesor universitario e investigador científico de la Universidad de Puerto Rico en Arecibo (UPRA), adscrito al Departamento de Física y Química, donde también se ha desempeñado como director interino.
Su acercamiento formal a la Geofísica comenzó mientras cursaba estudios universitarios en Física en la Universidad de Puerto Rico en Humacao. Durante una lectura de verano, encontró un libro sobre esta disciplina que despertó su interés y lo motivó a continuar sus estudios graduados en Purdue University. Allí realizó una investigación sobre la piedra caliza, mediante la cual relacionó sus estudios con la formación del carso puertorriqueño.
A esto se sumó su interés por la Astronomía y el hecho de que el Observatorio de Arecibo estuviera ubicado sobre esta formación geológica. Según explicó, aquella conexión fue cómo si se le encendiera una bombilla y le permitió reconocer el potencial científico de estudiar la región de Puerto Rico. Desde entonces, decidió especializarse en las ciencias cársicas, particularmente en el norte de la isla.
Sus investigaciones le han permitido participar, en diversos foros académicos, incluyendo en septiembre pasado, el Congreso Conmemorativo del Día Internacional de las Cuevas y el Karso, celebrado en Postojna, Eslovenia. Durante el evento, Acosta presentó una conferencia titulada: The Puerto Rico Cave Visualization Project, un proyecto enfocado en el mapeo y estudio geológico de los sistemas de cuevas de Puerto Rico mediante el uso de tecnologías avanzadas, como radares de alta potencia, realidad virtual e impresión 3D.

Aunque su principal aspiración era convertirse en científico, su camino hacia la enseñanza comenzó durante sus estudios graduados, cuando tomó un curso en Pedagogía enfocado en la enseñanza de las Ciencias Físicas por curiosidad. La experiencia le agradó, aunque inicialmente no contemplaba ejercer como profesor.
Al regresar a Puerto Rico y establecerse en Arecibo, comenzó a buscar oportunidades de empleo que le permitieran continuar sus investigaciones. Consideraba que esta zona era el corazón del carso puertorriqueño por la presencia de numerosas formaciones geológicas y cuevas, entre ellas la Cueva del Indio, en Arecibo.
Sin embargo, las oportunidades laborales relacionadas con su especialidad eran limitadas en la isla, mientras que las plazas industriales se encontraban principalmente fuera de Puerto Rico. Ante este panorama, la enseñanza se convirtió en su alternativa para permanecer en el país y continuar investigando. Así comenzó una trayectoria como educador que ya suma 17 años.
Durante ese tiempo, Acosta Colón ha tenido que adaptar sus métodos de enseñanza a las necesidades de cada generación. Entre los principales retos mencionó los cambios tecnológicos y las experiencias que han marcado a los estudiantes, como los huracanes Irma y María y la pandemia.
Por esta razón, describió su trayectoria educativa como un proceso de diferentes etapas, en las que mantiene los mismos contenidos, pero modifica la manera de enseñarlos según las circunstancias. Se identifica principalmente como investigador y entiende que una de sus responsabilidades como profesor es enseñarles a sus estudiantes cómo desarrollar investigaciones científicas.

Al hablar sobre el proceso investigativo, destacó la importancia de las personas con quienes se trabaja. En su caso, desarrolla proyectos tanto con otros científicos, como con sus estudiantes.
«Para ser un investigador o trabajar en investigaciones, uno es estudiante toda la vida», dice el docente, pues considera que el aprendizaje nunca termina dentro de las ciencias.

No obstante, explicó que trabajar con estudiantes requiere un enfoque distinto. Las investigaciones se convierten en experiencias de descubrimiento y exploración en las que el profesor debe orientarlos paso a paso, sin asumir que conocen los métodos científicos. Esto implica mantener un balance entre desarrollar la investigación y enseñarles cómo realizarla. Aun así, procura fomentar su independencia para que construyan sus propias conclusiones.
Por otra parte, al colaborar con otros científicos, también asume una posición de aprendizaje mediante el intercambio de conocimientos. La principal diferencia entre ambos escenarios es el tiempo adicional que requiere orientar a los estudiantes durante el proceso.
A pesar de su entusiasmo por la investigación científica, identificó la dependencia de los fondos federales como uno de los mayores obstáculos de su carrera. Explicó que ha sometido propuestas a agencias como la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) y la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) para financiar sus proyectos. Sin embargo, cambios en las políticas públicas de la administración federal entrante en 2025, han provocado la pérdida del financiamiento de aproximadamente cuatro proyectos, cuyo presupuesto combinado ascendía a $1.6 millones.
Esta situación adquiere mayor relevancia ante el debate sobre la protección de las zonas cársicas de Puerto Rico. La Ley Núm. 292 del 21 de agosto de 1999, conocida como la Ley para la Protección y Conservación de la Fisiografía Cársica de Puerto Rico, ha estado bajo discusión legislativa mediante el Proyecto de la Cámara 1079. La medida propone enmendar la legislación y transferir determinadas funciones del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) a la Oficina de Gerencia de Permisos (OGPe). Este planteamiento ha generado preocupaciones sobre el balance entre el desarrollo económico y la conservación de los recursos naturales, particularmente los acuíferos de las regiones norte y sur de la isla.
Ante la pérdida de financiamiento, Acosta Colón ha buscado alternativas para mantener sus investigaciones en marcha. Entre estas se encuentra un proyecto relacionado con las inundaciones en Morovis, que utiliza la Geociencia para estudiar una problemática que afecta directamente a las comunidades. Según indicó, no fue hasta septiembre de 2026, que sus proyectos comenzaron a recuperar los fondos federales que habían perdido.

Finalmente, Acosta Colón destacó la importancia de mantener la curiosidad y atreverse a explorar nuevas oportunidades dentro de la ciencia. Al dirigirse a las próximas generaciones de investigadores, comparó las investigaciones con una aventura que puede presentar momentos difíciles y grandes retos, pero que también ofrece aprendizajes y resultados provechosos. Su recomendación es acercarse a cada experiencia con una mente abierta, disposición para aprender y entusiasmo por descubrir, pues considera que la investigación representa una oportunidad de crecimiento académico y personal.
