Opinión: La «pichaera» normalizada

Los jóvenes están cada vez más conectados, pero menos comunicados.

Hablábamos casi todos los días: en horas de la tarde, por mensaje de texto, por llamada, videollamada. También nos veíamos en la universidad durante un año y medio. Él fue ese primer amigo con quien conversaba temas muy profundos; valoré su amistad porque observé en él madurez, enfoque, metas y disciplina. Lo consideraba un hombre determinado, comprometido y bastante ambicioso, capaz de lograr todo lo que se proponga. Cada vez que nos encontrábamos, yo me sentía feliz, acompañada y valorada. Realmente, nunca había experimentado esta sensación con un joven amigo. Hasta que, inesperadamente, llegó un día que dejó de leer y responder mis mensajes de texto mientras estaba activo en sus redes sociales. La comunicación y el interés cambió completamente. En verano, comencé a llamarlo para saludarlo y vernos en persona, sin embargo, no sentía que era una prioridad para él. Me sentía ignorada, sola y ansiosa. Decidí no buscarlo más.

Formo parte de una generación que parece estar más conectada que nunca, pero que, cada vez responde menos los mensajes de texto. Todos mis compañeros de clase tienen un teléfono las veinticuatro horas del día y los siete días de la semana. Todos tienen su celular en su mano, en su bolsillo o en su cartera. Constantemente, están pendiente a sus notificaciones de redes sociales como Tik Tok, Instagram o WhatsApp. Se pasan escroleando durante horas, pero no pueden contestar un simple mensaje de: Hola, ¿cómo estás? No estás obligado ni obligada a contestar un mensaje de texto, lo haces si quieres, en cambio, ¿por qué se ha normalizado tanto esta falta de comunicación?

Primero está el famoso ghosting del que medio mundo habla, sobre todo, los jóvenes. Cuando un joven te está ghosteando significa que repentinamente deja de comunicarse, sin ninguna explicación, y no le interesa tener más conversaciones contigo.

Según un estudio de Thriving Center of Psychology, el ghosting se ha normalizado tanto en la sociedad actual que el 84% de los jóvenes de la Generación Z y Millennials afirma haberlo sufrido al menos una vez en su vida. Me mantengo en una postura neutral respecto a este tema. No estamos forzados a textearle diariamente a la misma persona. No obstante, si se estaba desarrollando un vínculo y desapareces de la nada, considero que le estás faltando el respeto a esa persona y estás siendo indiferente.  

Si ya no tienes ningún tipo de interés hacia él o ella, díselo de forma directa, clara y respetuosa. De este modo, la interacción se puede esclarecer y terminar bien en ambas partes.

Uno de los factores que me incomodan es el vínculo social superficial que se ha construido entre dos personas. En ocasiones le interesas y en otras, no le interesas. A veces contesta el mensaje y a veces pasan días y semanas sin haber leído el mensaje que le enviaste. Es una situación cada vez más común que muchos hemos experimentado.

Suele suceder en Instagram, cuando la persona acumula muchos mensajes directos (DM) sin contestar. Un refrán dice: «La ignorancia es atrevida, pero el silencio también comunica».

No todo silencio representa desinterés ni indiferencia, la inquietud se genera en el patrón repetitivo de estos comportamientos. En consecuencia, el silencio constante es el punto culminante del vínculo. Al no recibir mensajes, el cerebro experimenta una caída en los niveles de dopamina, el neurotransmisor del placer y la anticipación.

Cada vez estamos más conectados, pero menos comunicados. Una contradicción muy contundente que refleja la realidad social en la era digital. Nos podemos comunicar fácilmente con quien queramos, pero esto no significa que existan vínculos saludables. La tecnología nos facilitó más de lo necesario y quizás nunca habíamos estado tan conectados digitalmente pero tan desconectados humanamente. Mi consejo es busca a quien te busca, llama a quien sabes que te valora, no persigas a nadie y disfruta de tu propia compañía.

Según una encuesta de la Fundacion Triple-S al Departamento de Salud y la Universidad Central del Caribe, 63.5% (de los estudiantes encuestados) sienten soledad moderada y alta y 87.1% aislamiento moderado y alto. Por ende, existe una alta cantidad de jóvenes que se sienten solos, ansiosos y deprimidos.

Siempre procuro estar ocupada en mis deberes académicos y en hábitos saludables, sin embargo, la vida social es sumamente importante y más aún los encuentros presenciales, en vez de mensajes de texto que han sido ignorados. He aprendido que estar conectados no necesariamente significa estar acompañados. Una conversación frente a frente vale mucho más que cientos de mensajes en una pantalla. ¿Y tú cuántos mensajes no has contestado?

Camila Molina
Author: Camila Molina GarcíaEstudiante de Periodismo y Producción de Noticias de la Universidad de Puerto Rico en Arecibo. Curso mi sexto año y me interesan las noticias de salud, interés social y entretenimiento. Estoy abierta al aprendizaje y la experiencia en los medios de comunicación.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *