«Dios no necesita dinero»

Las ofrendas y el diezmo son las dos maneras en que las iglesias se sustentan económicamente. (Foto Suministrada)

El principal problema con las religiones institucionalizadas es que no pagan impuestos; esto las convierte en negocios financiados por el estado y susceptibles a la corrupción. Un negocio con exención contributiva no es otra cosa que un negocio del gobierno, expresó Amado Martínez Lebrón en un artículo publicado en la revista 80 grados.

Por: Katherine Hernández González (katherine.hernandez7@upr.edu)

Con la frase “Dios no necesita dinero” el pastor de la Iglesia Metodista la Roca en Camuy, Luis Armando Estrella, comenzó su sermón entorno a la controversia relacionada al lucro que entidades religiosas obtienen de las ofrendas.

Esta congregación, ubicada en el pueblo de Camuy, fue fundada hace 114 años y tiene como misión contribuir positivamente en la vida de las personas, por medio de consuelo, predicación y apoyo a la comunidad.

Desde sus inicios, la Iglesia Metodista la Roca ha servido al Municipio de Camuy y también al extranjero, sobre todo por medio de misiones. Actualmente el templo es liderado por el pastor Luis Armando Estrella, quien lleva quince años en el cargo y agradece la colaboración económica de sus feligreses en la realización de los proyectos que han ido desarrollando. Junto al hecho que no tiene que incurrir en costos de rendición de impuestos, este templo, al igual que muchos otros en Puerto Rico, goza de cierta estabilidad económica.

Diezmos y ofrendas

El diezmo representa una parte significativa de la ganancia que se paga como tributo a la iglesia. Sin embargo, según Estrella, no se considera requisito para todos los feligreses, sino que es un acto voluntario.

“La ofrenda es una forma en la expresamos que nosotros lo amamos. No hay manera en la que se pueda pagar lo que Él ha hecho por nosotros.”, comentó el pastor Luis Armando Estrella.

En la Iglesia Metodista la Rosa, las ofrendas se recogen luego de hacer un cántico de alabanza. Con excepción de los cultos al aire libre- mejor conocidos como cultos evangelísticos- la práctica suele ser igual. La congregación asigna a unas personas, a quienes se les conocen como ecónomos o diáconos, que son los encargados de manejar el registro y la recolección de ofrendas. Además, ellos son quienes mantienen un inventario del diezmario de cada feligrés para de esta manera, poder administrar mejor sus finanzas.

Cada cierto tiempo las iglesias muestran también un informe de tesorería a cada miembro para que se tenga conocimiento sobre el uso y manejo de finanzas. En el caso particular de la Iglesia Metodista la Roca se realiza trimestral. Este dinero- luego de ser recolectado en el culto- pasa a ser depositado en una cuenta bancaria a nombre de la iglesia por los ecónomos o diáconos.

Según el pastor, parte del dinero recaudado es utilizado para pagar gastos de agua, luz, telefonía, internet, entre otros. El restante del dinero se utiliza para las ayudas ofrecidas a la comunidad, misiones, evangelismo, el salario pastoral, etc.

 “Dios siempre bendecirá a su pueblo. Independientemente de lo que le des a Él, Él te va a bendecir”, afirmó la señora Quiñones, quien asiste regularmente a este templo.

Mala fama

Debido a la crisis económica en el país existen muchas interrogantes entorno a cómo las iglesias de Puerto Rico recaudan y manejan los diezmos y/o las ofrendas de sus feligreses.

Muchos conocen a la controversial pastora Wanda Rolón y la existencia de su jet privado y su modo de vida extravagante.  Este suceso ha marcado de manera negativa la perspectiva de muchos no-creyentes sobre el buen manejo de las finanzas de las iglesias.

¿Cómo puede justificarse la abundancia económica de las iglesias cuando el resto del país enfrenta una apabullante deuda de $73,000 millones?

Según la opinión del autor de 80 grados, Amado Martínez Lebrón, parte de la culpa la tienen organizaciones religiosas fundamentalistas que profesan ciertos dogmas, pero que se aprovechan del pueblo y de la política en términos económicos. La opinión de Martínez Lebrón es la siguiente:

Ricky Rosselló en Clamor a Dios, 2014. (Foto suministrada).
Ricky Rosselló en Clamor a Dios, 2014. (Foto suministrada).

Las organizaciones de la derecha conservadora y cristiana, que se agrupan bajo el nombre de Puerto Rico por la Familia, son casi en su totalidad miembros activos del Partido Nuevo Progresista, como por ejemplo lo es Wanda Rolón, que en su momento bendijo a Rosselló y lo declaró casi un mesías. Estas organizaciones se benefician de nuestros impuestos sin pagar impuestos, y desde ese privilegio, se convierten en punta de lanza del activismo ultra conservador en la campaña contra la libertad sexual, los derechos de la comunidad LGBQTT, la legalización de la marihuana, la liberación de las mujeres, el aborto, la eutanasia y la perspectiva de género, con el propósito de prevalecer políticamente, abriéndole el camino al partido de oposición.

El debate para muchos puertorriqueños se ha centrado en la crisis, la deuda del país y la incertidumbre que rodea el futuro de Puerto Rico. Durante estos momentos es cuando más vulnerable se torna la población. Según la profesora de la Universidad de Puerto Rico en Arecibo (UPRA), Vanessa Mora, quien posee un doctorado en Historia de Puerto Rico y El Caribe, parece ser que en tiempos de crisis, la gente recurre más a la religión.

“Puerto Rico tiene un terreno fértil, particularmente este tiempo que está atravesando el país en el que confrontamos una crisis y abruma un sentimiento de pesadumbre. Es durante tiempos así que la gente suele aferrarse a la fe”.

 

Manifestantes frente al Capitolio reclaman: Dios le debe a Hacienda. (Foto suministrada).
Manifestantes frente al Capitolio reclaman: Dios le debe a Hacienda, febrero 2016. (Foto suministrada).

Dios le debe a Hacienda

Según un reportaje publicado por el portal de noticias Noticel titulado Reclaman en Hacienda que las iglesias paguen impuestos, se expone información sobre el movimiento “Dios le debe a Hacienda”. Dicho colectivo está compuesto por seis puertorriqueños que exigieron al gobierno de Puerto Rico el pago de contribuciones a las iglesias.

Parte del comunicado cita así:

“Las iglesias no pagan impuestos sobre sus ingresos, pero deciden lo que se hace con el dinero de nuestras contribuciones cada vez que pretenden imponer sus creencias en la educación pública y también en las leyes que nos gobiernan a todos y todas”.

En la reciente marcha celebrada en febrero frente al Capitolio y organizada por este coletivo, se pudo observar la gran cantidad de personas que apoyan la iniciativa del grupo de mantener una separación clara entre Iglesia y Estado y la imposición de impuestos a las iglesias.

Entiendo que las iglesias- desde sus exenciones contributivas y sus ventajas económicas- promueven y adelantan la desigualdad económica y la opresión. Dios es la barrera más espinosa en el trayecto de la esclavitud a la libertad, expresó Martínez León en su artículo.

Sin embargo, de nada nos sirve seguir tirando piedras u otorgar culpas en este debate que nos afecta a todos. Lo importante de este discuro es reconocer que las iglesias representan organizaciones privilegiadas por no tener que seguir las mismas normativas e imposiciones que el resto de ciudadanos y organizaciones en el mundo. Algunos podrán sostener que además de disfrutar de la exención de impuestos y las ofrendas de sus feligreses, las iglesias también tienen vínculos con los políticos y sus agendas. De más está recalcar que nuestra Constitución exalta la separación entre Iglesia y Estado y este simple acto constituye una violación directa a este documento.

 

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