La despedida del 3 de marzo

Un relato de amor, pérdida y la cruda realidad del abandono

En medio de la oscuridad de la noche del 8 de febrero, el timbre del teléfono resonó como un eco de urgencia. La voz preocupada de su madre, Isabel, rompió el silencio con un favor desesperado: «¿Qué haces? Necesito que vengas al hospital y me traigas comida y ropa caliente; tu abuela Carmen lleva horas vomitando y pasaré la noche aquí». Sin vacilar, dejó atrás todo lo que estaba haciendo y, como un rayo de luz, se encaminó hacia el hospital.

Las horas transcurrieron lentamente, como si el tiempo se hubiera detenido en un limbo de incertidumbre. La figura de su abuela, Carmen, se desdibuja entre el frío de las sábanas hospitalarias y el brillo fugaz de las luces fluorescentes. Vomitaba sin tregua, como una tormenta que amenaza con no cesar. Sin embargo, en medio de la tempestad, nunca estuvo sola. Como escudo protector, el amor y la devoción de sus siete hijos la rodeaban, brindándole consuelo y esperanza en cada momento.

El 12 de febrero, la sombra del miedo se cernía sobre la familia. Mientras, el reloj marcaba el paso implacable del tiempo, Carmen cumplía 85 años en medio de la fragilidad de su salud. Una celebración agridulce, donde las risas se mezclaban con lágrimas y los anhelos se perdían en un mar de preocupaciones.

Tras veintitrés días de batalla contra una enfermedad, la luz de la esperanza comenzaba a desvanecerse. Isabel, con el corazón en un puño, llamó a su hija para que fuera a despedirse de su abuela agonizante. El 3 de marzo, en la habitación 224 del hospital estaba impregnada de silencio y resignación, llegó el momento inevitable de decir adiós.

Ella, con los ojos cargados de lágrimas y el alma envuelta en un manto de tristeza, se acercó a la cama de su abuela. Como un susurro en la brisa, le declaró su amor incondicional casi telepáticamente, pues su nieta se pegó a su cama y todo se lo dijo silenciosamente, con la mirada puesta en ella. Con el pecho de plomo, observó cómo su abuela partía hacia un destino desconocido, como un ave migratoria que emprende su último vuelo hacia el horizonte.

Al abandonar el hospital, una enfermera expresó: «Hace tiempo que no veíamos a una familia tan unida para despedirse de una persona mayor«. Sus palabras resonaron en la conciencia de ella, quien reflexiona sobre la realidad cruda y despiadada de las personas mayores abandonadas en los hospitales.

El Departamento de la Familia, con cifras escalofriantes, reveló en febrero, una verdad dolorosa: 494  personas mayores de 60 años son dejadas a su suerte en los hospitales del país en lo que va de año fiscal. Detrás de cada estadística, se esconden historias de soledad y abandono, como un océano de tristeza que amenaza con inundar la humanidad.

En este viaje emocional, ella recordó que su abuela fue una pieza fundamental en su vida y que el consejo nunca faltaba. Por la gran influencia que Carmen tenía en la vida de su nieta menor, ella está en camino a convertirse en una periodista. En la sala de la casa de su abuela, recuerda cómo se le preguntó: «Nena, que tu piensas estudiar?«, a lo que su nieta le contestó: «Abuela, aún no estoy segura de lo que quiero». En la televisión estaba el programa de noticias de por la tarde. Programa que su abuela nunca se perdía, y entonces le dice: «Yo te veo como ella, tienes la presencia, inteligencia y la capacidad para estar en un programa de noticias en un futuro». Esas exactas palabras le cayeron como anillo al dedo a su nieta. Pues eso la llevó a estudiar un Bachillerato en Comunicaciones con enfásis en Noticias y se encuentra por culminar su cuarto año en el mismo, llena de pasiones y metas por cumplir. Sin esa conversación la vida de su nieta sería otra. Te amo abuela y te extraño mucho.

Valeria Ramis De Ayreflor
Author: Valeria Ramis De AyreflorSoy estudiante de la UPR- Arecibo, del Departamento de Comunicación Tele-Radial y curso mi 4to año de estudios. Aspiro a ser periodista.

5 comentarios en “La despedida del 3 de marzo”

  1. Es conmovedor ver cómo un dolor tan grande cómo lo es la perdida de un ser querido nos transforma y obliga a reflexionar. Aprecio mucho el uso de palabras poéticas para llevar un mensaje más preciso que apela a las emociones y así brindar conciencia acerca del abandono de los envejecientes en los hospitales. Ella debe sentirse muy orgullosa de su nieta y agradecida de haber tenido una familia unida a su lado. Mucho éxito.

  2. Te felicito Valeria por tan hermoso y profundo mensaje de amor incondicional. Describiste exactamente lo que es el amor verdadero y sin límites. Te conozco desde que naciste y siento gran orgullo al ver la gran mujer que eres … Dios te bendiga mucho y te deseo una vida llena de logros y metas alcanzadas. Bendiciones!

  3. Conozco a tan amada familia y siempre recuerdo la risa de Carmín. Anibal y Carmen fue una pareja como mis padres. Comerciantes y trabajadores que instruyen a sus hijos en el respeto, trabajo y el amor a Dios y los semejantes.

  4. Valeria, cuanto has crecido!! Te has convertido en una adulta con una elocuencia admirable. No sabes cuanto te admiro y estoy seguro que seras una periodista genuina, vertical y con una gran responsabilidad social. Tus padres deben estar sumamente orgullosos de ti y desde el cielo tu abuela , Carmen debe estar muy feliz de verte convertida en toda un periodista. Recuerda el cielo es el limite, sigue adelante , se feliz y nuestro Puerto Rico necesita mas jovenes como tú. Felicidades!

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